Una destilería de bourbon, una frontera y una mujer que desafió la Ley Seca para irse a México
Mary Dowling tuvo que desmontar su destilería de Kentucky, trasladarla hasta Ciudad Juárez y continuar produciendo whisky en México mientras Estados Unidos mantenía la Ley Seca.
En 1926, mientras la Ley Seca mantenía paralizada buena parte de la industria del whisky estadounidense, una mujer encontró una manera poco convencional de continuar con su negocio. En lugar de cerrar las puertas de su destilería, decidió desmontarla, trasladar sus instalaciones a otro país y comenzar de nuevo. Su destino fue Ciudad Juárez, México, y su nombre era Mary Dowling.
Viuda, madre de ocho hijos y empresaria en una industria dominada por hombres, Dowling había construido una importante compañía de whisky en Kentucky. Pero la prohibición de producir y comercializar alcohol en Estados Unidos amenazaba con poner fin a décadas de trabajo. Su respuesta fue llevarse Waterfill & Frazier al otro lado de la frontera, en una de las operaciones más particulares de la historia del bourbon.
Mary Dowling: la mujer que quedó al frente de un negocio de whisky
Mary Ann Murphy nació en Kentucky a finales de la década de 1850, en una familia de inmigrantes irlandeses. A mediados de la década de 1870 se casó con John Dowling, un tonelero y destilador irlandés que trabajaba en Lawrenceburg.
Juntos comenzaron a desarrollar un negocio vinculado a la producción de whisky. En 1885, John se asoció con William Waterfill para adquirir la destilería Waterfill & Frazier y los derechos de su marca. Cinco años después, compró la participación de su socio por 17.000 dólares y quedó como único propietario.

Con el paso de los años, el matrimonio llegó a controlar tres destilerías en el condado de Anderson, consolidando una empresa importante dentro de la industria local del bourbon.
La vida de Mary cambió en 1903, cuando John murió inesperadamente. Ella quedó al frente del negocio familiar, con ocho hijos a su cargo y la responsabilidad de mantener una compañía que había construido junto a su marido.
No era una tarea sencilla. En aquella época, las mujeres tenían una participación muy limitada en el mundo empresarial estadounidense, especialmente en una actividad como la destilación de whisky. Sin embargo, Mary consiguió sostener la compañía y continuar con su expansión.
En 1904, un incendio destruyó las instalaciones de Waterfill & Frazier. La empresaria decidió reconstruirlas rápidamente y, a medida que sus hijos crecieron, algunos comenzaron a incorporarse al negocio.
Su influencia también llegó más allá de la industria del whisky. Participó en iniciativas financieras y sociales de Lawrenceburg, fue una de las accionistas fundadoras del Anderson National Bank y presidió un club local de mujeres. Con el tiempo, se convirtió en una de las empresarias más reconocidas y acaudaladas de la localidad.
La Ley Seca puso en peligro su destilería de Kentucky
En enero de 1920 entró en vigor la Ley Seca en Estados Unidos, una legislación que prohibió la producción, comercialización y distribución de bebidas alcohólicas, con determinadas excepciones.
Para las destilerías de Kentucky, aquello representó un golpe enorme. Algunas consiguieron permisos especiales para continuar vendiendo whisky con fines medicinales, pero la mayoría tuvo que detener sus operaciones.
Mary Dowling había anticipado el cambio. Antes de que comenzara la Prohibición, retiró importantes reservas de whisky de los depósitos fiscales de su compañía. Como Waterfill & Frazier no consiguió una de las licencias medicinales, vendió parte de esas existencias a empresas autorizadas para comercializar alcohol con ese destino.

Una de ellas fue A. Ph. Stitzel, la compañía vinculada a Julian Van Winkle.
Sin embargo, el resto de las reservas permaneció bajo control de la familia. Algunos años después, agentes federales organizaron un operativo en la residencia de los Dowling, con la colaboración de antiguos compradores vinculados al contrabando de alcohol. Durante el registro encontraron una importante cantidad de whisky almacenado en el sótano.
Mary sostuvo que las botellas habían sido guardadas antes de la entrada en vigor de la Ley Seca y que estaban destinadas al consumo de familiares e invitados. Aun así, ella y varios de sus hijos fueron acusados de infringir la legislación.
La familia recibió una condena inicial, pero consiguió revertirla durante la apelación. El proceso tuvo un desenlace particular: el taquígrafo que había registrado el juicio original había fallecido y sus anotaciones resultaban ilegibles. Ante la imposibilidad de reconstruir el registro del proceso, las condenas fueron anuladas.
El problema empresarial, sin embargo, seguía vigente. Mary no podía volver a producir whisky legalmente en Kentucky mientras continuara la Prohibición.
De Kentucky a Ciudad Juárez: el traslado de toda una destilería
En 1926, Mary tomó una decisión que cambiaría para siempre la historia de su compañía: trasladar Waterfill & Frazier a México.
Para llevar adelante el proyecto contrató a Joseph L. Beam, un experimentado destilador de Kentucky y primo de Jim Beam. Su trabajo consistió en desmontar las instalaciones de la destilería, trasladar sus equipos y reconstruir la planta en Ciudad Juárez, Chihuahua, justo al otro lado de la frontera con El Paso, Texas.
La elección de México tenía una razón fundamental. Mientras Estados Unidos mantenía la Ley Seca, México no tenía una prohibición equivalente que impidiera producir bebidas alcohólicas. De esta manera, Mary podía continuar con su actividad sin infringir la legislación estadounidense.

Para establecerse en el país, se asoció con Antonio Bermúdez, un empresario mexicano que años después llegaría a convertirse en director general de PEMEX, la compañía petrolera estatal.
La nueva empresa, conocida como D&W Distillery, comenzó a producir whisky en Ciudad Juárez en 1927, utilizando el nombre Waterfill & Frazier. Así, una marca nacida en Kentucky continuaba elaborando sus productos desde territorio mexicano.
La mayor parte de la producción se destinaba a México y a otros mercados de América Central y del Sur. Sin embargo, algunos productos también consiguieron llegar a Estados Unidos.
La competencia incluso preocupó a algunos de los productores que habían permanecido en Kentucky. En una carta que sobrevivió al paso del tiempo, Pappy Van Winkle manifestó su preocupación por las dificultades que tenían sus vendedores para comercializar el Waterfill & Frazier producido en Kentucky frente a la competencia de la versión mexicana.
La situación era particular: mientras muchas destilerías estadounidenses habían detenido sus actividades, Mary había conseguido mantener la producción de su whisky a pocos kilómetros de la frontera.
El final de Mary Dowling y el legado de su bourbon mexicano
Mary Dowling murió en febrero de 1930, tres años antes de que terminara la Ley Seca en Estados Unidos. Fue enterrada junto a su marido en Lawrenceburg, Kentucky, sin llegar a ver el regreso de la producción legal de alcohol en su país.
Pero su destilería mexicana siguió funcionando mucho después de su muerte. Según la información difundida por la actual marca Mary Dowling Whiskey Company, las instalaciones de Ciudad Juárez continuaron produciendo whisky hasta 1964.
Ese año, Estados Unidos reconoció oficialmente al bourbon como un producto distintivo de su territorio, estableciendo que para comercializar una bebida bajo esa denominación debía producirse en el país. La medida puso fin a la posibilidad de vender el whisky mexicano como bourbon en el mercado estadounidense.
La historia de Mary, sin embargo, no terminó allí. Su nombre permaneció ligado a una de las operaciones más extraordinarias de la industria y, décadas después, volvió a tener presencia en el mercado.
En 2023, Kaveh Zamanian, fundador de Rabbit Hole, impulsó junto a Pernod Ricard el lanzamiento de Mary Dowling Whiskey Company, una marca creada para recuperar su legado. Entre sus propuestas se encuentra un bourbon de alto contenido de centeno terminado en barricas de tequila, una referencia directa a los años que la destilería pasó en México.
También forman parte de su catálogo un bourbon de trigo de alta graduación terminado en doble barrica y otra expresión de trigo con terminación en barricas tostadas.
Más de un siglo después de que Mary Dowling comenzará a construir su negocio, su historia sigue siendo una de las más singulares del bourbon. No solamente por haber dirigido una destilería en una época en la que pocas mujeres podían hacerlo, sino por haber encontrado una salida inesperada cuando la legislación amenazó con terminar con su actividad.
Mientras otros productores esperaron el fin de la Prohibición, ella decidió cruzar una frontera con toda su destilería. Y consiguió que su whisky siguiera produciéndose.